lunes, 14 de noviembre de 2011

Capitulo 4. Ni siquiera los problemas son para toda la vida.

-no jueguen, ya van varias gemelos – dijo Paul enojado y los hermanos comenzaron a reir con todas sus fuerzas, no aguante las ganas de reirme también.
Hoy es Sabado 6 de julio de 1957, Paulie me invitó al patio de la iglesia, a una de las kermeses que hacen ahí para recabar dinero para personas pobres o algo asi, la madre de Paul era la que sabia sobre eso.
Me puse un vestido nuevo, me lo acababa de comparar mi madre. Era azul turquesa, ampón y con la falda algo corta. Tambien me puse un sweater negro que me tejió hace 2 años. Paul fue por mi en su bicicleta, parece que batallaríamos en llegar y mas con su maldita caja de música… Pero Paul se desesperó y mejor nos subimos a un autobús.
Cuando llegamos, vi un carton “the Quarrymen”, Paul me abrazó y tomó su guitarra.
-En ese grupo quiero tocar mi amor- dijo Paul decidido, yo solo solté una risita, con lo poco que yo sabia de guitarra, era visible que el chico que cantaba en ese grupo, no sabía tocar guitarra, que por cierto, aunque tuviera algo de ritmo, se oía horrible.
-no es en serio cierto?- comenzó a jugar con mi cabello.
-¿crees que bromeo?-  dijo besando mi cabello. No podía creerlo. Se acabó el numerito de los señores ridículos, Paul tomó mi mano y comenzamos a correr hacia la cochera de la iglesia, nos topamos con Ivan, uno de los mejores amigos de Paul.
-Paul, creo que a John le encantará conocerte- dijo Ivan un poco agitado
-¿Tu lo crees?-dijo asombrado.
-¿CREES QUE ESTA BROMEANDO JAMES?- dije algo exaltada –POR DIOS! SE VE QUE ESOS CHICOS NECESITAN TU AYUDA, Y MAS EL NARIZ DE CHILE-
-¿te refieres a John Lennon?- dijo Ivan
-¿me vees cara de que los conozco?- le dije algo fastidiada.
-Mi amor, espera, tengo que ir, ES MI OPORTUNIDAD- dijo Paul un tanto preocupado y alegre – no me tardo mi amor-
-Paul, ¿y yo que? ¿me quedaré sola?-
-solo son unos 15 minutos y ya- dijo paul mas preocupado. Y yo solo dije “buena suerte”.
Pasaron 2 horas y Paul nunca salió, escuche que la puerta se abría, asi que empeze a pensar en un discurso para Paul, con 60 minutos de regaño. Esperé, y solo ví a un señor que traía un recogedor y una escoba, me preocupé demasiado. Así que me acerqué.
-          Buenas tardes señor, ¿sabe usted donde quedaron los chicos que se encontraban ahí adentro?
-          Lo siento señorita, me temo que no hay nadie.
-          Muchas gracias.
Me fui demasiado furiosa, no podía creer lo que me hizo Paul. Me quité mis zapatillas, las guarde en mi mochilita y salí de el patio, caminé hacia ningún lugar, estaba devastada. De repente llegue al muelle, me ardían mis pies y la puesta de sol estaba a punto de comenzar.
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Twist n’ Coffe, 6:30pm.
-          -Valla valla! James, tanto tiempo. No te había visto.
-          -Ah! Dot, no me molestes.
-          -Ow, vamos Paulie yo se que esa chica no es importante.
-          -Para ti no, pero para mi si. Deja de molestarme Dot!.
Paul tomó lo que quedaba de su refresco, se levantó y tomó con todas sus fuerzas el oso de peluche que había comprado para Dannie. Pero Dot Rhone insistió.
-            -----------¿Para quién es eso?
---     ------¿Que te importa Dot?
-          ------------Mucho Paul, TE AMO!
Dot tomó el enorme peluche en sus brazos y besó a Paul en los Labios.
No podía creer lo que veía, Dot y Paul besándose, quise aguantar mi furia. Pero no pude, solo sentí como hervía mi estomago y salían lagrimas de mis ojos. En ese momento, una carga con presión en mi garganta salió de mi boca ensuciando el piso y haciendo volar a docenas de palomas. Paul volteó y yo solo corrí en dirección a mi casa, como siempre, entre por la ventana de mi cuarto, rasguñando mi pierna accidentalente con un clavo que cortó fácilmente mi piel blanca. En mi cuarto, tomé un poco de alcohol en una calceta negra y me limpié. Después tomé una gasa de mi botiquín y la bañe con un poco de yodo, después tomé una venda y cubrí mi pierna. Mi madre me había enseñado un poco sobre primeros auxilios.
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Era Lunes, 8 de julio. MI CUMPLEAÑOS. Me levante de la cama, con mi pierna adolorida, Paul me había estado buscando todo el domingo, pero yo no salí.
Mi cumpleaños número 15, no era un buen dia claro, me vestí y baje para desayunar.
¿Qué DEMONIOS HACÍA PAUL EN MI COCINA? No entendí, en eso volteé hacia la sala, UN OSO ENORME Y PACHONSITO. Lo abrasé, medía un poco más de un metro
Tenía una carta, la cual decía lo que paso con Paul y Dot, lo creí completamente. Dot era malvada, y estaba fea. Me constaba, así que deje la carta sobre la mesa de centro y traté de cargar el oso de peluche y me dirigí a la cocina.
-¿Leíste la carta?- dijo Paul tomando café de mamá. Parecía preocupado. –Espero que la hayas leído, vi como te alejabas llorando, Dot me besó, tienes que creerme-.
-TE CREO- se levanto de la silla, se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla y se acercó a mi oído: -Feliz cumpleaños princesa-
-Creí que lo habías olvidado-
-¿Crees que olvide tu cumpleaños?- dijo riendo y señalando al enorme oso blanco
-Claro que no- reímos juntos y escuchamos la voz de: -YA VAMONOS DANNIE, SE NOS HARÁ TARDE- era mi hermana, tenía 11 años. Me dio tanta risita su voz de enojo.
Salimos de casa y no quise dejar mi oso blanco super enorme.
Cuando llegamos a la escuela, Dot me veía con cara de odio y rencor, alcanze a escuchar a una amiga suya “Mo” (en realidad se llamaba Mary), decía: “ese oso enorme, debería de ser tuyo Dot”
¿Cuándo me dejarían de molestar? Creo que hasta que Paul y yo terminaramos.
Eran los últimos días de clases. Mi hermana estaba a punto de entrar a la secundaria, lo cual yo no quería, la molestarían demasiado, o al menos era lo que yo creía.

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